EL RESURGIR DE LA MODA POST-COVID

El otro día estaba leyendo un artículo de una periodista de moda que adoro y me fijé en una frase que creo que se ha repetido en mi cabeza muchas, muchas veces en los últimos meses: No quiero ver un chándal mas ni en pintura.

No es que sea yo muy de chándales, pero tras una época de recogimiento (dos años para ser exactos, dos años que mi cabeza sin embargo, ha registrado como un periodo neblinoso de tiempo incierto) en los que las prendas se volvieron lo mas cómodas posibles, lo que mas me apetece ahora mismo es liarme la manta a la cabeza. Cubrirme de brillos, de lentejuelas y de todas esas cosas de las que tampoco era muy fan yo antes de esta época covid.

Mas que nunca me siento identificada con los lookazos de Carrie en Sexo en Nueva York, en los que no hay detalle que se deje al azar y que, aun corriendo el riesgo de llegar a ser estridente, son pura fantasía para los sentidos.

¿Vestidazo de alta costura para quedarte en casa? Check. ¿Peto con taconazos para ayudar a pintar una casa? Check. Hasta entiendo el look de vestido con pañuelo en la cabeza para fumarte un cigarro en la calle delante de tu casa.

 

La moda post-covid | Los looks de And just like that

 

Lo entiendo todo, porque después de tanto tiempo en el que nuestros looks se volvieron ni fu ni fa (y entiéndeme, yo también he sido la primera en ir hecha un cuadro para ir a comprar levadura en plena pandemia), lo que mas me apetece ahora mismo es volverme verdaderamente loca con la ropa. Arriesgar al máximo, divertirme con prendas rescatadas de mi armario o invertir en otras que me vuelen la cabeza. El hacer del vestir un juego, algo que a muchos se nos había olvidado.

PRENDAS CON MUCHO, MUCHO COLOR

Otro artículo que leía estos días hablaba sobre como se estaba vendiendo cada vez mas ropa colorida. Es bien sabido (e imagino que habrá multitud de artículos en neurociencia sobre esto) que los colores alteran nuestro estado de ánimo para bien. ¿Cuantas veces te has puesto algo de un color llamativo en un día regulero y se te ha puesto al menos una sonrisa?

La moda post-covid quiere gritar en fucsias, azules intensos, naranjas, verdes y amarillos. Hemos llegado al fin a ese momento en el que nos volamos la peluca y perdemos el miedo a parecer un payaso. Porque honestamente, no hay nada que perder. Si nos sube el ánimo, para mi ya es razón suficiente. Un minivestido en rosa como este de Magda Butrym, un total look en azul eléctrico como el de Isabel Marant o mezclar mil colores como es la insignia de Van Noten. O Incluso ponerte un sombrero tejido a mano de esta marca maravillosa que descubrí en Instagram, Ultraviol. Adáptalo a tu estilo, pero no dudes en usarlo como bálsamo para el alma.

 

La moda post-covid | Prendas de colores vivos

ELEGANTE HASTA PARA IR A COMPRAR EL PAN

Y es que, como ya he dicho, dejamos atrás los looks dejados y nos entran ganas de ponernos el vestidazo o el traje arreglado hasta para bajar al supermercado (y en mi caso es literal, que lo tengo al lado del portal)

Esta semana, una amiga volvía a la oficina después de dos años teletrabajando, y me dijo que lo primero que hizo cuando le avisaron del retorno fue ir a la peluquería.

Yo me la encontré por la calle ese mismo día y la vi estupenda. Igual antes jamás se nos ocurriría ir al salón para volver al trabajo, pero sin embargo así estamos. Y me parece fabuloso. El recuperar las ganas de arreglarnos, de vernos guapas y guapos (cada uno le da el significado que sea a esto) no para el resto, sino para nosotros mismos, me parece una consecuencia de la pandemia que no desdeño en absoluto.

Y no se si es colectivo (que intuyo que un poco sí, porque es un tema recurrente en las conversaciones con mis amigas). Pero lo que si tengo claro es que yo, al menos, intentaré meter con calzador la oportunidad de ponerme un top de plumas o el taconazo super extra. Porque nunca sabes cuando te puede volver otra pandemia. Y yo te aseguro que no me va a pillar en chándal.

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